domingo, 18 de diciembre de 2016

CUANDO DIOS ERA NEGRO LA ARMONÍA REINABA EN TODA LA TIERRA



Juan Pedro Pablo


Uno de los editores de la revista me ha sugerido escribir sobre la afrodescendencia. Esto en correspondencia al próximo lanzamiento de un formato de la revista con énfasis en dicha temática. Sin duda alguna se me ha dado un trabajo que es en sí mismo casi imposible de… documentar.
La afrodescendencia es tan múltiple, enriquecedora, poderosa y eterna que nos tomaría un buen tiempo en poder, mediante unas pocas líneas, expresar o tan siquiera despertar en el lector un breve impulso de vitalidad frente a lo que ésta raza ha heredado al mundo: su legado no se lee ni se consulta, se vive.  
Como siempre mi propósito no será obligar al lector a ir por un camino impuesto, cada quien tiene sus gustos y es su deber descubrirlos y desarrollarlos, sin embargo, en esta columna hablaré un poco sobre el arte y la raza negra en los campos de la literatura, la música y la pintura.
Es bien sabido que el arte es un paralelo espectral, y como tal siempre ha sido considerado como un algo inútil. Este tipo de consideración hacia el quehacer humano es típico del hombre blanco y acá es importante aclarar que no es una referencia racista o algo por el estilo, aclaro esto porque no deseo que un pos-modernillo se me pegue a la espalda jodiéndome con su moral y ética relativista. Cuando desde una visión crítica mencionamos el concepto de hombre blanco  hacemos referencia a ese tipo de cuasi-humano-reptiloide que invadido por una conciencia técnica, fría y anti-humana estipuló y dio dirección a un mundo en el que la libertad, el amor y la felicidad no tienen cabida y donde se confunde la realización con la obtención de dinero. Podría dar muchos ejemplos de este tipo de identidad – el hombre blanco es una identidad- pero la lista se haría larga, pero para que se hagan una idea: un Donald Trump o un Álvaro Uribe en Colombia.
No debe parecernos extraño que esta herencia del hombre blanco nos dejara a través de la historia sufrimiento, esclavización y colonización. Y sin duda alguna ha sido la identidad y espíritu afrodescendiente quien más se ha visto afectado con estas dinámicas de control. A veces suelo pensar que el hombre blanco vio en esta gran raza una amenaza, supo que no pudiendo combatir contra su belleza tenía que, por lo menos, apropiarse de su legado y hacerlo suyo. Dicho legado es la cultura.
Pese a que nuestra era es un poco más inclusiva y universal ha sido una larga lucha para la raza negra el abrirse paso a un mundo de libertad. Como opinaba Henry Miller, son estas razas las únicas con el potencial de destruir el mundo actual, eliminarlo y comenzar uno nuevo, con un pensamiento y un yo nuevo. La renovación del mundo está en sus  manos.
En el campo de la música, que es tal vez el Arte vital y del cual no se puede prescindir, la raza negra nos ha dado su mejor legado. Si hablamos de afrodescendencia, todos, absolutamente todos debemos y estamos comprometidos de alguna manera con dicha descendencia, si no es racial es, al menos, ideológica.  Pongamos un ejemplo: ¿qué hubiese sido de esa temeraria Generación Beat sin el código del blues y el jazz?
Ray Charles, Nina Simone, King B., Stevie Wonder, John Coltraine, Areta Franklin (¡Areta! Si pudiese a esa mujer la follaría como a ninguna otra), Muddy Waters compartiendo tarima con The Rolling Stones, entre otras grandes personalidades del campo de la música que con su trabajo renovaron la interpretación, la vida y la humanidad. Entre ellos quiero destacar a Sonny Boy Williamson, quien era apodado El Rey de la armónica, este titán fue uno de los últimos grandes exponentes del blues, su música es…, bueno, es la de un perro solitario  y lastimado, amante de las mujeres y la vida bohemia, la verdadera, la que vivía un andoba de ese entonces  y en esa época, lo de hoy suele ser mera pose.  



Foto de Sonny Boy Williamson

En la literatura, si nos sinceramos un poco, la presencia de la raza negra parece ser casi nula. Empero, esto responde más a un fenómeno de difusión y exclusión que a uno de participación. Para esta área quiero retomar a dos escritores negros de Colombia que me han cautivado, especialmente por su perspectiva de lo erótico, la naturaleza y el amor. Candelario Obeso  y Alfredo Vanín, el primero considerado como el arquetipo de la poesía negra en nuestro país –algunos afirman que de toda América- y el segundo una gran alma noble a la  cual tuve la oportunidad de escuchar en un recital en la librería Trilce de Bogotá y de que me regalara un libro suyo.
Si, Candelario Obeso no debe ser confundido con un andoba ignorante y poco pensante, de hecho es sabido que entre sus trabajos estuvo el traducir a Shakespeare, Víctor  Hugo y otros. Un humano con carácter que ha sobrevivido al olvido gracias a otros integrantes de esta raza sublime que se niega a ser devorada por la indiferencia de este mundo caótico y racista.
Abandono un extracto de uno de sus poemas al lector, el poema se llama <<Soi pobre y nada temo >> -no, el título no está mal escrito, en su forma de escribir, pretendía, dar a conocer el dialecto del negro, su uso y la deformación de acuerdo a sus condiciones del español:
<<Intacto el corazón, el alma pura
henchida de ternura
y de ilusiones cándidas repleta,
abandoné el hogar me lancé al mundo,
y niño pudibundo,
luché con sus injurias como atleta>>

En cuanto a Vanín sólo me queda decir, y nuevamente lo afirmo, que la raza negra tiene una capacidad sorprendente para estimular la libido mediante las artes. En sus imágenes no sólo rescata la abundancia de la mujer sino también la riqueza de sus tierras de infancia y adolescencia:
<< Accidentes de cuerpo
Ni la seda que ama el sudor de las vírgenes
ni el agua que fermenta los navíos
ni el barro que tuerce el destino de los prófugos
ni el oro que parece una súbita herida en las alforjas
ni el camaleón que estaba condenado al fuego
ni los reinos perdidos en las lanzas de bronce
ni el lago donde las cataratas se suicidan 
nada es más hondo que tu pubis
cuando desciendes de la noche y amas
otros designios de mi cuerpo>>

Poema del libro Pez en agonía de Alfredo Vanín, Trilce Editores.



Retrato de Candelario Obeso
Finalmente, en el campo que corresponde a la pintura la raza negra dio en sus primeros vestigios las bases para representar mediante esta destreza la realidad. Aunque para este caso nos acercaremos un poco más a las épocas recientes, y daremos cuenta nuevamente que el hombre blanco ha robado la cultura de la raza negra para quitarle, mediante el comercio y el dinero, toda virtud transformadora y crítica. Un ejemplo, el cual no debatiré si fue explotado o no, fue Jean Michel Basquiat, quien es considerado hoy en día como el pintor negro más importante de la historia. Sobre Basquiat hay mucho y poco para saber, mucho por su arte –el cual nos corresponde a nosotros descubrir e interpretar- y poco sobre la verdad de su vida; en este último sentido se produjo una película llamada Basquiat (1996).
Viviendo entre cajas y rodeado de basura, yonquis y en general toda forma de muerte andante que caracteriza a los Estados Unidos, Basquiat usaba el grafitti y la pintura como medio de liberación, así como de critica referente a su condición racial.

Pintura Irony of the Negro Policeman-1981

Invadido otra vez por la pereza, la rutina y el despecho, evadiré detalles sobre la vida de los artistas. Sobre Basquiat sólo puedo decir que cada pintura es un enigma, esconde códigos, tal vez solo comprensibles por la gente negra que viva en la moderna norte-américa.

Pasará el tiempo, y entre más luchemos por instaurar esta promesa de un nuevo mundo y una nueva humanidad que subyace en las razas no blancas más promisoria será la capacidad del hombre y las mujeres para crear. Si debo hablar o tratar de definir algo sobre la Afrodescendencia, lejos de toda discusión política, ideológica, étnica, religiosa y racial, es que debemos a esta clase de humanidad, a estos hombres y mujeres milenarios la capacidad de amar, de amar a la vida y mediante esto tener la capacidad casi divinizada de crear. La mujer y el hombre negro son los más grandes hacedores del universo, si fueron creados por una fuerza superior sin duda alguna esa fue la de la imaginación y la pasión. 


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