sábado, 27 de junio de 2015

EL PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN ME SALUDÓ EN LA CALLE


En el mundo en que yo vivo el tiempo es amigo y a veces enemigo, me engulle con sus fortunas y cuando más cómodo me hallo me sorprende con sus infortunios: el tiempo lo tengo ahora en una lata de cerveza y en otra mano fría; bebo y aprieto con fuerza hasta darme cuenta de lo obvio: ¡qué solo estoy!, y no tengo más que mi persona - construcción social que me asquea- y un poco de dinero para saciar mis carencias emocionales, otro poco más para instigar las penas que prometen aparecer con cada si y no que ofrezco como respuesta a las proposiciones vacías de las personas.
Mañana estaré seguro: no habrá más novedad. En una silla contaré el tiempo que ha pasado desde que ese culo que parece dos lunas me hizo vitorear contra su superficie.
Quién soy yo esta noche más que una mezcla de cordura y odio que muerdo en silencio. Quién soy sino más que alguien que ve en los otros su propia condición y ve en ella algo tan artificial como natural, algo tan humano que asusta. La lujuria es el mayor propósito humano: no es pecado, es virtud y anhelo. Esto es lo que dice un adulto joven, esta es la mentira que se cree ahora y de la cual renegará cuando lleguen los treinta. La vida es un sin fin de encuentros con verdades y mentiras, una rotación de gustos, una negación de lo que hoy nos identifica pero mañana nos avergüenza.

Calculo unas tres horas de sordidez. Me explico, he estado en cama mirando por la ventana de mi cuarto y contando los aviones que pasan veloces, siempre se ven tan imponentes, con su demostración de la supuesta conquista humana sobre las condiciones naturales, con sus horarios programados y sus distancias lejanas que añora el soñador pero que si se cumple su fantasía dará cuenta que una ciudad es al fin de cuentas una ciudad: el arte de lo muerto retratando el engaño de lo vivo. Pero creo que nos encanta el olor a muerte, su sabor, inclusive su color, hasta me atrevo a decir que sus comodidades, por eso es casi imposible negarse a la ciudad: pan y circo, no, de pan poco, mucha hambre hay por acá, de circo, por el contrario, hay mucho  y las ciudades son el coliseo romano de la modernidad.
Sin duda alguna es necesario el conocimiento de  la rama urbana en el entendimiento de las ciencias sociales, no sean hijueputas, ya es hora de humanizar un poco este matadero en el que nos confinamos.

Qué día, en la noche, estaba caminando por el centro de mi ciudad y vi como de la parte más alta de la Torre Colpatria explotaban fuegos artificiales -la pirotecnia es de esas pocas cosas que dadas su primeras condiciones me generan vergüenza pero dados sus usos alternos me generan un éxtasis, una sensación de tregua con lo destructivo-, parecía un falo estallando después de una desesperada contención de placer, su semen de colores brillantes y ardientes estallaban sobre todo el cielo y regaban a la luna con su espontaneidad. Quise llegar a casa y editar una foto de esa <<imagen mental>>, el resultado varió mucho pero conseguí algo que medianamente me dejó satisfecho: no tengo los recursos necesarios para editar decentemente; nuevamente el lema de este grey salió a flote: no hubo dinero.


Lo sé, es triste.


Vitalismo vs. Racionalismo, mi constante; mi posición más bien tiene algo de ambas.
El contacto...Si, el contacto supone el acercamiento de dos personas, la vivencia del amor y de la sensualidad libre de juicios,  es decir, el contacto es la manifestación natural de dos personas ante la opresión racional de la sociedad.
-Desviaciones, puras desviaciones- , - ruptura psíquica:

Tu cuerpo no es pecado,
es salvación,
tus formas son sinceras
como lo es la muestra
de tu sensualidad escueta:
eres pan para esta boca sin dientes. Vida
para la muerte que nos circunda en horas
en las que nos rendimos como esclavos
de la vacuidad, su desespero y la moral.

Una noche es luz entre los deseos que nos
motiva tu entrepierna:
tu vagina es el paraíso perdido
de los hombres circunspectos.

- Reivindicación de lo inmoral-,  vi la torre estallar y quise ver arder los bancos, y no lo digo figurativamente, realmente deseo vivenciar el día en que los edificios del poder ejecutivo- ¿es que acaso la rama del poder ejecutivo no es más que la defensa de la propiedad privada? Ay, perdón, verdad que no, es un poder del Estado-  ardan y con ello todo símbolo que precede a cualquier forma de gobierno. Sus bancos, su dinero y su religión no dan por resultado más que una moral que sirve para ellos y de la cual nos hacen servir para doblegarnos a sus patéticos juegos de niños-hombres-todo-poderosos. Y la noche continua y ha pasado otro avión, tal vez vaya a un lugar que con el sueldo de mierda que promete ofrecerme mi profesión no podré visitar y el cual deberé conformarme de disfrutarlo con mi imaginación y las imágenes de google; se está haciendo tarde, y sólo me queda por decir que este texto tiene por motivación el ser como una misiva que le entre vía anal al procurador general de nuestra optimus patria, y no señor Ordóñez, no es un ataque en contra de su persona, es un arguya en contra de los poderes simbólicos y su regulación - en realidad, privación-  de las libertades humanas. 
No se sienta rezagado, yo también pienso a veces que muchas personas me odian.



Juan Pedro Pablo 


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