Juan Pedro Pablo
Hubo una época en la que los
universitarios, para ser más concretos, los estudiantes, éramos tomados en
serio. Nuestra voz de inconformidad
transformaba el mundo. Ahora nos limitamos a beber y drogarnos, a leer en
silencio, que es necesario pero que se torna vacuo cuando a todo esto subyace
el miedo y la brevedad.
Si te drogas y bebes hasta el
desmayo al menos hazlo para asumir una rebeldía que haga tambalear al status quo; que el placer no se limite
al ocio expectante e indiferente: volvamos a entender y a vivir el ideal de la
Concupiscencia. El placer también es una herramienta política.
Criticamos a nuestros padres y
ancianos cuando lo único que hacemos es prepararnos para vivir la languidez que
los hace postrarse como esclavos y creyentes al credo del trabajo mientras el
mundo al cual amaron un día con pasión arde entre los productos de sus
errores y decisiones; como esclavos nos
estamos moldeando a semejanza de nuestros
referentes. Tampoco los juzgo. He conocido viejos que me han dicho cosas como
<<Dios es materia. El tiempo es Dios>>. Tarde pero han entendido que el cuerpo y el
contacto es lo único necesario para reconocernos como diferentes, el ideal, o siendo más concreto, el pensamiento racional es muy general y
demasiadamente objetivo en sus demandas: yo no quiero que se me respete, se me
fraternice y se me empodere por considerarme un hecho social esquemático e
igualitario a los demás, quiero que se me reconozca por mis diferencias, por
ende me niego a reconocerme en sus ideologías, en sus nociones de igualdad y
justicia; si por el pensamiento y sus
instituciones fuera todos seriamos hombres
blancos. El cuerpo, no como idea lógica, sino como experiencia es el medio
de volvernos tan profundamente humanos que el concepto de civilización se haría
innecesaria porque no habría que educar ni retener: la civilización supuso para el ser
humano el abandono de su libertad.
Sueño con una nueva era donde el
pensamiento no se cierna sobre nuestros actos, una era en la cual se deje atrás
lo que nos ha dividido y a su vez ha querido unir bajo un dictamen de
aborrecimiento a lo distinto, a lo negro, a lo gitano, a lo anormal, con un
fascismo que todos amamos pero que muchos negamos, ¡qué cómodos nos sentimos al
lado de lo que comparte nuestras mismas características pero como odiamos y
sentimos con la ofensa que nos causa ver a quienes rozan los límites de nuestro
pudor!, el pudor, que palabra más asquerosa e inocua, es el hijo de la
sociedad, producto del matrimonio con la moral, apadrinado por la civilización,
amparado por la constitución y defendido por los cadáveres que cabalgan sobre
la cruz romana.
Soñar, es la única posibilidad
que nos queda. La imaginación ha muerto. Volveré sobre mis pasos cuando tenga
30 años y odiaré como pensaba a los 21, lo odiaré porque seré lo que una vez critiqué…En
este mundo pareciera que se pudiera escapar a todo menos al deber. Pronto me
graduaré y mamá comenzará a exigirme dinero, la literatura de seguro no me lo
dará, subirme a Transmilenio me resultará harto, y regatear con poemitas me
dará apenas para el pasaje de venida a casa; pronto el deber social me
llamará a la puerta, y luego al estómago,
luego a la carne y cuando insista cual evangélico a los huesos, por ultimo
golpeará a mi cerebro y me dirá: <<Tú escoges: la comida o el
ideal>>, y sí, lo sé, los escritores vivimos del ideal, del Utopismo y
del Realismo, pero también vivimos de ver la casa con un mueble, del refrigerador
con comida que no apeste, de arroz, a veces maíz y otras veces sardinas, de una
habitación que nos auxilie del frio y si no hay una habitación una mujer, o un
vino y un cigarrillo; ser escritor es quererlo todo y no tener nada, ser
escritor es estar dispuesto a abandonarlo todo y poseer lo único que nos llega
sin cuestionamientos: la nada. El oficio del artista es debatirse la vida con
carne magra en el plato o la muerte con un plato lleno de migajas de pan negro.
Todo implica un sacrificio, no, nada de eso, todo implica entregarse a la
habilidad y al juego del azar: soplemos los dados, cualquier número es ventaja
cuando ni siquiera se tenían los dados al partir de esta aventura que llamamos
sentir.
La sociedad tiene miedo a la
diversidad, miedo que manifiesta con la censura de la sensación, con el castigo
al cuerpo y su adoración al control absoluto de los impulsos carnales, con el
ejercicio de su moral ambigua, son viejos y están cansados… su frustración la
reflejan con su ineptitud, lo saben, les falta algo, algo con lo que nosotros
contamos: la juventud.
El gobierno, la democracia, el
socialismo, el fascismo y las diferentes formas de dictaduras son fenómenos que
resultan del miedo al contacto, a la unión de cuerpos y sensaciones (el
proletario aborrece al aristócrata y éste último teme al primero). Por eso creo
que la Anarquía y el Nihilismo serian la mejor y más altiva forma de
<<organizar la libertad>>, tal vez, porque son la forma más natural
de contacto humano; nuestra razón primitiva rompiendo el esquema de la
civilidad. Ellos, los civilizados, le tienen miedo al ejercicio de la
individualidad, a nuestro placer liberador; hablan de la industrialización y
sus importantes logros pero la industrialización no supuso el control de la
Naturaleza, supuso la pérdida del control sobre nosotros mismos.
Me timbran los huesos…
Aún no he visto ni siquiera de
lejos el inicio de mi sueño: viajar por el mundo entero. Definamos mundo: la
extensión de geografía que el dinero me permita conocer. Ha sido una temporada
provechosa, sin embargo, he perdido contacto con la ciudad, con sus calles, sus
historias, he perdido contacto con mi cotidianidad (esto desde la definición de
Michel de Certeau). Mis cambios de relaciones de ciudadanía han sido radicales,
de desenvolverme en Chapinero durante 4 años a socializar en Suba Tibabuyes en
los últimos 6 meses. Y no quiero dar a entender una suposición de Clasicismo o
prejuicio pues en ambas zonas se encuentra casi lo mismo: vida y muerte.
Empero, Suba no me ha causado el impacto psicológico y físico que Chapinero y
otras localidades de Bogotá si han logrado. No me quiero apresurar pero esa
tierra parece muerta en el día y en la tarde, situación que no es la misma en
la noche, puedo decir que de noche Suba es hermosa…si se camina seguro o se va
en un carro, acá llegar vivo a casa ya parece ser una proeza. Me refiero a esta
sensación de estrabismo y ausencia emocional por el hecho de que sus calles no
son atractivas al ojo realista, toca imaginar mucho pero ni siquiera sus aceras
ni sus casas permiten el ejercicio imaginativo, están tan vacías y carentes que
no propician nada. Suba es una quimera de sensaciones y percepciones, se
encuentran varios matices que se ignoran en localidades como Engativá en la
cual resido, y a pesar de que dicha tierra me parezca inerte he de decir que ha
sido de las mejores experiencias puesto que a mi fantasía de escritor le hacía
falta reconocer las relaciones comunes de deber y trabajo, de desesperanza y
añoranza; situaciones que no vivía intensamente desde hace unos dos años. No me
gusta pasar largos tiempos en serenidad, soy de los adictos a las adversidades,
a las mareas altas y estrepitosas, me gusta ser el timonel que se entrena con
los mares difíciles. Y aunque Suba me haga morir la imaginación me hace revivir
la sensación, y ambas me son provechosas al momento de escribir e indagar el
mundo que me corresponde, con sus épocas, sus gentes y sus problemas, los suyos
los míos, lo que nos hace iguales son nuestros fracasos y sufrimientos.
He estado mordiendo las fibras de
la Dama de Cabellos Ardientes en los
días anteriores, en realidad lo hice sólo dos días, ambos en compañía de mi
hermano de alma, no mencionaré su nombre para no exponerlo. En nuestra divagación
tocamos temas como el viaje en el tiempo, las pruebas que contradicen las
teorías tradicionales de la arqueología, la física de las ondas, la naturaleza
del ser y del cosmos y algo de literatura para variar. Partiendo de una
estrella de seis puntas – la estrella de David- generamos una división de
tiempos, 12, 3, 6 y 9, a continuación hicimos un cálculo de tiempo que creíamos
había sucedido por el influjo de la Dama,
calculo que realizamos dos veces, una proyectada al futuro y otra al pasado, ambas
arrojaban el dato 1.5, hicimos sumas a cada una de las divisiones de tiempos
con este valor y cuadraron perfectamente para arrojarnos un número neto de 8, a
continuación procedimos a dividir la estrella entre los valores que hallamos…
lo que sucedió a continuación nos sorprendió: hallamos figuras cubicas dentro
de la estrella de David, divisiones espaciales, dimensiones, con un total de
12, seis que corresponden al primer plano y las otras seis al segundo plano
opuesto, además, encontramos que todo el circulo con el que circundamos la
estrella formaban triángulos; mi <<hermano del alma>> más experto
en el área de la trigonometría me dijo que podríamos hallar un valor de Seno
con los datos que habíamos obtenido, sin embargo, al saber de la dimensión
opuesta de la figura me dijo que existía un modo de calcular dichos espacios: la
Serie de Fourier, esta parte no la explicaré, no tengo los conocimientos, lo
dejo al deber del lector, pero su aplicación es hermosa… , medición acústica,
inclusive armoniza cálculos complejos de Senos. Indagando en el tema de la
velocidad de la luz encontramos que la potencia es de 1015, precedido
por el valor 9.46 – hora en la cual hicimos la pregunta de cuánto tiempo
creíamos que había pasado: eran las 9:45 p.m.-, al mirar la fórmula de Fourier
encontramos que han sido planteadas muchas correcciones y variaciones. Llegamos
al acuerdo de que el exponencial de la formula estaba mal y que el valor que
debía asignársele era el de 1.5 o 15, valor que estaría en relación a la
incertidumbre de querer hallar una medición precisa a los fenómenos que se
relacionan con las ondas; la luz es una onda por lo que se sabe. Sería
necesario poner a prueba nuestra hipótesis alucinatoria; por lo que he sabido
grandes personalidades de la ciencia incurrían a estos métodos para plantear
sus ideas, un ejemplo es el de Carl Sagan quien afirmaba que la conciencia se
hacía más plena y perceptiva en estos estados…, habría que comprobarlo. Sin importar que tengamos razón o no, que
nuestro encuentro cercano con un fenómeno físico sea cierto y certero, o no, lo
importante es que hicimos uso creativo y explicativo con algo que se puede
considerar banal, como el alcohol, como
la familia o como tus ideas que no transforman ni cambian nada, ni siquiera a
ti mismo. Puede que hayamos sido estúpidos, y es muy probable, me gusta admitir
mi estupidez, puede que hallamos jugado con términos y temas científicos muy
importantes y de su contenido no hallamos ni comprendido ni el 10%, pero
sentir, dado en ese momento, que éramos los poseedores de una gran verdad, de
un misterio del cosmos, nos hacía sentir terriblemente humanos y excepcionales.
Éramos la juventud burlándose de la configuración del mundo; y la comedia es
desde mi parecer la mejor forma de crítica, la manera más bella de generar
cambios, es la apnea de la razón humana, nuestra propia vergüenza actuada por
terceros e identificada por nuestra <<primera persona>> : ¡y si me
equivoco que condenen al teatro y su filosofía! –Jajaja-, dizque agentes del tiempo…,
viajando en el tiempo, si, si claro, viajando en el único tiempo posible, el
presente... Estábamos muy kantianos. Estúpidos pero sagaces, casi rozando la
matriz de la vida. Ya no creo en la juventud y su optimismo pero si en sus
desilusiones; el pesimismo es nuestra nueva sustancia vital: ¡viva, qué viva
nuestra ignorancia y nuestro infortunio de ser los hijos de la era de la
torpeza física! ¡Qué viva la era de la alienación
psicotrópica!
¡Ah!, casi lo olvido. A lo último
de nuestro inexorable beso a la Dama vimos
que el circulo de la estrella de David era una representación geométrica del
Uróboros… ¡Vaya traba!
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