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domingo, 18 de diciembre de 2016

Ficciones al borde del realismo



4. LOS PIEL ROJA SON DE MARTE 

Los Piel Roja son de Marte, rojos como su corteza. En Colombia, Antioquia, existen los Piel Roja, su sabor es amargo, su cuerpo negro y su humo denso. Cuando prendo y fumo uno, en Marte danza un Piel Roja.


Hace un par de meses -y como la pereza es mi directriz.- entablamos con Miguel Angel Vasquez Forero una serie de ideas: queriendo ser idealistas se buscó generar imágenes, como si de engendros se tratasen, a partir de una serie de mini-ficciones. Al principio eran ideas vagas, mis textos en su mayoría hablaban de calles soñadas, prostitutas, añoranzas y pensamientos panteístas. Sucedió el tiempo para ambos y nunca se concretó nada.
Estas mini-ficciones en un principio fueron concebidas para un concurso, al no serme útiles en este campo quise dárselas a mi amigo para que a partir de ellas generara un proyecto fotográfico el cual debía presentar para cerrar su temporada de estudios, algo así como un trabajo final.
Le generó especial interés la primera mini-ficción "El niño del caleidoscopio" por lo que todo el trayecto y composición de las imágenes se dieron en torno al infante, en sus palabras:
"Las fotos las hice relacionadas al juego
pues quería representar las visiones de un niño mediante elementos o espacios de diversión:
la 1° con canicas
la 2° con hojas que representan el parque
la 3° con una pelota de Ping Pong.
Quería hacer la conexión de los textos por ese medio.
La 3° es ya más hacia la madurez del niño, como queriendo dar ese salto a la adolescencia"
Finalmente, la última imagen es una ñapa para quien quiera disfrutar de estas exposiciones.
Agradezco la confianza brindada Miguel, un abrazo.


1. EL NIÑO DEL CALEIDOSCOPIO

Dicen que los niños ven más allá, con la imaginación. Dicen que ven mil lunas en los reflectores de un caleidoscopio. El caleidoscopio mira en sus ojos y en ellos vislumbra algo más majestuoso: el Big Bang removiéndose en una piscina celular.


2. LAS HOJAS DETIENEN LA LUZ

Mientras un niño en algún rincón se disolvía en un caleidoscopio cósmico otro observaba un árbol que se atravesaba entre él y un infinito que danzaba con forma de nube en la cúpula celeste. La luz, dio cuenta, no era ni un rayo ni una onda. Era en las hojas una especie de tiempo distorsionado por el que fluctuaba el pasado, presente y futuro...
El tiempo se detuvo y la luz se estrelló contra un manto verde que tenía un aspecto similar a un agujero negro. 
Durmió durante horas hasta que una hormiga rodeó la hoja y la mordió: de la fisura la luz y el tiempo se desembocaron con contenida fuerza hacia el espacio. 
El niño se despertó.
3. EL LOBO DE RUBÍES

Sus dedos le sirven para crear hermosos torbellinos con su rojizo cabello lacio. Una vez desprende suavemente su falange del enredo se desata una espiral que nunca cesa de rotar: en ella la niña se suspende en un sueño lúcido.

Flotando como un diente de león al dominio del aire, la pequeña se ve atraída a un planetoide de color negro mate. 
No siente miedo, simplemente le invade la impresión que genera la novedad. Cae suavemente al cuerpo estelar.
A unos pocos metros suyos le espera una magnífica criatura: un cuerpo de rubíes rojos que se integran en la silueta de lo que parece ser un lobo.
La extraña criatura aúlla: una luz se desprende de sus fauces. Cae lenta una hoja. La niña observa la hoja. Un niño le mira con un caleidoscopio.


Juan Pedro Pablo
    



Facebook: No hubo dinero
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sábado, 20 de junio de 2015

HEMOS ENCONTRADO LA SERIE DE FOURIER EN LA ESTRELLA DE SEIS PUNTOS DE DAVID

Juan Pedro Pablo

Hubo una época en la que los universitarios, para ser más concretos, los estudiantes, éramos tomados en serio.  Nuestra voz de inconformidad transformaba el mundo. Ahora nos limitamos a beber y drogarnos, a leer en silencio, que es necesario pero que se torna vacuo cuando a todo esto subyace el miedo y la brevedad.
Si te drogas y bebes hasta el desmayo al menos hazlo para asumir una rebeldía que haga tambalear al status quo; que el placer no se limite al ocio expectante e indiferente: volvamos a entender y a vivir el ideal de la Concupiscencia. El placer también es una herramienta política.
Criticamos a nuestros padres y ancianos cuando lo único que hacemos es prepararnos para vivir la languidez que los hace postrarse como esclavos y creyentes al credo del trabajo mientras el mundo al cual amaron un día con pasión arde entre los productos de sus errores  y decisiones; como esclavos nos estamos moldeando a semejanza  de nuestros referentes. Tampoco los juzgo. He conocido viejos que me han dicho cosas como <<Dios es materia. El tiempo es Dios>>. Tarde  pero han entendido que el cuerpo y el contacto es lo único necesario para reconocernos como diferentes, el ideal, o siendo más concreto, el pensamiento racional  es muy general y demasiadamente objetivo en sus demandas: yo no quiero que se me respete, se me fraternice y se me empodere por considerarme un hecho social esquemático e igualitario a los demás, quiero que se me reconozca por mis diferencias, por ende me niego a reconocerme en sus ideologías, en sus nociones de igualdad y justicia; si por el pensamiento  y sus instituciones fuera todos seriamos hombres blancos. El cuerpo, no como idea lógica, sino como experiencia es el medio de volvernos tan profundamente humanos que el concepto de civilización se haría innecesaria porque no habría que educar ni  retener: la civilización supuso para el ser humano el abandono de su libertad.
Sueño con una nueva era donde el pensamiento no se cierna sobre nuestros actos, una era en la cual se deje atrás lo que nos ha dividido y a su vez ha querido unir bajo un dictamen de aborrecimiento a lo distinto, a lo negro, a lo gitano, a lo anormal, con un fascismo que todos amamos pero que muchos negamos, ¡qué cómodos nos sentimos al lado de lo que comparte nuestras mismas características pero como odiamos y sentimos con la ofensa que nos causa ver a quienes rozan los límites de nuestro pudor!, el pudor, que palabra más asquerosa e inocua, es el hijo de la sociedad, producto del matrimonio con la moral, apadrinado por la civilización, amparado por la constitución y defendido por los cadáveres que cabalgan sobre la cruz romana.
Soñar, es la única posibilidad que nos queda. La imaginación ha muerto. Volveré sobre mis pasos cuando tenga 30 años y odiaré como pensaba a los 21, lo odiaré porque seré lo que una vez critiqué…En este mundo pareciera que se pudiera escapar a todo menos al deber. Pronto me graduaré y mamá comenzará a exigirme dinero, la literatura de seguro no me lo dará, subirme a Transmilenio me resultará harto, y regatear con poemitas me dará apenas para el pasaje de venida a casa; pronto el deber social me llamará  a la puerta, y luego al estómago, luego a la carne y cuando insista cual evangélico a los huesos, por ultimo golpeará a mi cerebro y me dirá: <<Tú escoges: la comida o el ideal>>, y sí, lo sé, los escritores vivimos del ideal, del Utopismo y del Realismo, pero también vivimos de ver la casa con un mueble, del refrigerador con comida que no apeste, de arroz, a veces maíz y otras veces sardinas, de una habitación que nos auxilie del frio y si no hay una habitación una mujer, o un vino y un cigarrillo; ser escritor es quererlo todo y no tener nada, ser escritor es estar dispuesto a abandonarlo todo y poseer lo único que nos llega sin cuestionamientos: la nada. El oficio del artista es debatirse la vida con carne magra en el plato o la muerte con un plato lleno de migajas de pan negro. Todo implica un sacrificio, no, nada de eso, todo implica entregarse a la habilidad y al juego del azar: soplemos los dados, cualquier número es ventaja cuando ni siquiera se tenían los dados al partir de esta aventura que llamamos sentir.
La sociedad tiene miedo a la diversidad, miedo que manifiesta con la censura de la sensación, con el castigo al cuerpo y su adoración al control absoluto de los impulsos carnales, con el ejercicio de su moral ambigua, son viejos y están cansados… su frustración la reflejan con su ineptitud, lo saben, les falta algo, algo con lo que nosotros contamos: la juventud.  
El gobierno, la democracia, el socialismo, el fascismo y las diferentes formas de dictaduras son fenómenos que resultan del miedo al contacto, a la unión de cuerpos y sensaciones (el proletario aborrece al aristócrata y éste último teme al primero). Por eso creo que la Anarquía y el Nihilismo serian la mejor y más altiva forma de <<organizar la libertad>>, tal vez, porque son la forma más natural de contacto humano; nuestra razón primitiva rompiendo el esquema de la civilidad. Ellos, los civilizados, le tienen miedo al ejercicio de la individualidad, a nuestro placer liberador; hablan de la industrialización y sus importantes logros pero la industrialización no supuso el control de la Naturaleza, supuso la pérdida del control sobre nosotros mismos.

Me timbran los huesos…
Aún no he visto ni siquiera de lejos el inicio de mi sueño: viajar por el mundo entero. Definamos mundo: la extensión de geografía que el dinero me permita conocer. Ha sido una temporada provechosa, sin embargo, he perdido contacto con la ciudad, con sus calles, sus historias, he perdido contacto con mi cotidianidad (esto desde la definición de Michel de Certeau). Mis cambios de relaciones de ciudadanía han sido radicales, de desenvolverme en Chapinero durante 4 años a socializar en Suba Tibabuyes en los últimos 6 meses. Y no quiero dar a entender una suposición de Clasicismo o prejuicio pues en ambas zonas se encuentra casi lo mismo: vida y muerte. Empero, Suba no me ha causado el impacto psicológico y físico que Chapinero y otras localidades de Bogotá si han logrado. No me quiero apresurar pero esa tierra parece muerta en el día y en la tarde, situación que no es la misma en la noche, puedo decir que de noche Suba es hermosa…si se camina seguro o se va en un carro, acá llegar vivo a casa ya parece ser una proeza. Me refiero a esta sensación de estrabismo y ausencia emocional por el hecho de que sus calles no son atractivas al ojo realista, toca imaginar mucho pero ni siquiera sus aceras ni sus casas permiten el ejercicio imaginativo, están tan vacías y carentes que no propician nada. Suba es una quimera de sensaciones y percepciones, se encuentran varios matices que se ignoran en localidades como Engativá en la cual resido, y a pesar de que dicha tierra me parezca inerte he de decir que ha sido de las mejores experiencias puesto que a mi fantasía de escritor le hacía falta reconocer las relaciones comunes de deber y trabajo, de desesperanza y añoranza; situaciones que no vivía intensamente desde hace unos dos años. No me gusta pasar largos tiempos en serenidad, soy de los adictos a las adversidades, a las mareas altas y estrepitosas, me gusta ser el timonel que se entrena con los mares difíciles. Y aunque Suba me haga morir la imaginación me hace revivir la sensación, y ambas me son provechosas al momento de escribir e indagar el mundo que me corresponde, con sus épocas, sus gentes y sus problemas, los suyos los míos, lo que nos hace iguales son nuestros fracasos y sufrimientos.
He estado mordiendo las fibras de la Dama de Cabellos Ardientes en los días anteriores, en realidad lo hice sólo dos días, ambos en compañía de mi hermano de alma, no mencionaré su nombre para no exponerlo. En nuestra divagación tocamos temas como el viaje en el tiempo, las pruebas que contradicen las teorías tradicionales de la arqueología, la física de las ondas, la naturaleza del ser y del cosmos y algo de literatura para variar. Partiendo de una estrella de seis puntas – la estrella de David- generamos una división de tiempos, 12, 3, 6 y 9, a continuación  hicimos un cálculo de tiempo que creíamos había sucedido por el influjo de la Dama, calculo que realizamos dos veces, una proyectada al futuro y otra al pasado, ambas arrojaban el dato 1.5, hicimos sumas a cada una de las divisiones de tiempos con este valor y cuadraron perfectamente para arrojarnos un número neto de 8, a continuación procedimos a dividir la estrella entre los valores que hallamos… lo que sucedió a continuación nos sorprendió: hallamos figuras cubicas dentro de la estrella de David, divisiones espaciales, dimensiones, con un total de 12, seis que corresponden al primer plano y las otras seis al segundo plano opuesto, además, encontramos que todo el circulo con el que circundamos la estrella formaban triángulos; mi <<hermano del alma>> más experto en el área de la trigonometría me dijo que podríamos hallar un valor de Seno con los datos que habíamos obtenido, sin embargo, al saber de la dimensión opuesta de la figura me dijo que existía un modo de calcular dichos espacios: la Serie de Fourier, esta parte no la explicaré, no tengo los conocimientos, lo dejo al deber del lector, pero su aplicación es hermosa… , medición acústica, inclusive armoniza cálculos complejos de Senos. Indagando en el tema de la velocidad de la luz encontramos que la potencia es de 1015, precedido por el valor 9.46 – hora en la cual hicimos la pregunta de cuánto tiempo creíamos que había pasado: eran las 9:45 p.m.-, al mirar la fórmula de Fourier encontramos que han sido planteadas muchas correcciones y variaciones. Llegamos al acuerdo de que el exponencial de la formula estaba mal y que el valor que debía asignársele era el de 1.5 o 15, valor que estaría en relación a la incertidumbre de querer hallar una medición precisa a los fenómenos que se relacionan con las ondas; la luz es una onda por lo que se sabe. Sería necesario poner a prueba nuestra hipótesis alucinatoria; por lo que he sabido grandes personalidades de la ciencia incurrían a estos métodos para plantear sus ideas, un ejemplo es el de Carl Sagan quien afirmaba que la conciencia se hacía más plena y perceptiva en estos estados…, habría que comprobarlo.  Sin importar que tengamos razón o no, que nuestro encuentro cercano con un fenómeno físico sea cierto y certero, o no, lo importante es que hicimos uso creativo y explicativo con algo que se puede considerar banal,  como el alcohol, como la familia o como tus ideas que no transforman ni cambian nada, ni siquiera a ti mismo. Puede que hayamos sido estúpidos, y es muy probable, me gusta admitir mi estupidez, puede que hallamos jugado con términos y temas científicos muy importantes y de su contenido no hallamos ni comprendido ni el 10%, pero sentir, dado en ese momento, que éramos los poseedores de una gran verdad, de un misterio del cosmos, nos hacía sentir terriblemente humanos y excepcionales. Éramos la juventud burlándose de la configuración del mundo; y la comedia es desde mi parecer la mejor forma de crítica, la manera más bella de generar cambios, es la apnea de la razón humana, nuestra propia vergüenza actuada por terceros e identificada por nuestra <<primera persona>> : ¡y si me equivoco que condenen al teatro y su filosofía! –Jajaja-, dizque agentes del tiempo…, viajando en el tiempo, si, si claro, viajando en el único tiempo posible, el presente... Estábamos muy kantianos. Estúpidos pero sagaces, casi rozando la matriz de la vida. Ya no creo en la juventud y su optimismo pero si en sus desilusiones; el pesimismo es nuestra nueva sustancia vital: ¡viva, qué viva nuestra ignorancia y nuestro infortunio de ser los hijos de la era de la torpeza física! ¡Qué viva la era de la alienación psicotrópica!  
¡Ah!, casi lo olvido. A lo último de nuestro inexorable beso a la Dama vimos que el circulo de la estrella de David era una representación geométrica del Uróboros… ¡Vaya traba!



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