sábado, 24 de diciembre de 2016

MANOS DE GITANO, NARIZ DE JUDÍO: MI CUERPO SE FATIGA CON LA CRUELDAD DEL DINERO

Mi hambrienta juventud
me exige pelarme
las muelas con el filo del éxito:
si es con el dinero
tal vez seguiré flaco,
si no es con él,
el hambre y yo llegaremos
a disputarnos la existencia.
No he de juzgarme
por tirar los dados
a la boca de la diosa bastarda;
los poetas sólo buscan
un pedacito de inmortalidad
y una noche en la cual las guitarras
les lloren sus proezas.
Como el agua llegaré:
surcando cuerpos, inundando tierras,
nutriendo vidas y quitándolas,
al vaivén del aire
y a la espera del sol,
después de largas noches.
Como el agua me evaporaré:
entre el calor excitado de
bocas enmudecidas, entre estancamientos
y días que suceden tan breves como el vuelo de las moscas.
Como el agua arrastraré
la hoja que cae del árbol de la poesía.
Arrastrarla hasta aburrirse.
Sacarse un buen juego con los dados:
si es con la sonrisa de la Mona Lisa
o con la Carmina Burana, la fortuna
es la voluntad de los desgraciados, y la de los jóvenes.
Y arrastraré mi propio culto inútil
hasta el engaño que promete su útero
en madrugadas en las que visto el hambre
con la tela de la indiferencia,
en encuentros donde yo soy mi propio referente
y receptor: yo, mi única disputa. Yo, mi única competencia.
Mi cuerpo se llena de burbujas como
se llenaba el cuerpo del hombre con cara de queso:
cervecitas y cigarrillos, no podré ser un genio
de castas alemanas pero si soy el Guayacán que
recorre sueños e inunda las llanuras de Abya Yala: lo primero
es puro intelectualismo, lo segundo, pura vida.
Y anoche comprendí que sin importar
la abundancia o la escasez que nos acompaña
la fortuna es ciega e injusta, adorable y despreciable,
rechazada… y cuando nos somete, necesaria.
Soplando los dados
van sucediendo los hechos azarosos
que nos enmarcan las ojeras cuando nos vemos en el espejo.
Juan Pedro Pablo

domingo, 18 de diciembre de 2016

Sabiduría Annunaki


CUANDO DIOS ERA NEGRO LA ARMONÍA REINABA EN TODA LA TIERRA



Juan Pedro Pablo


Uno de los editores de la revista me ha sugerido escribir sobre la afrodescendencia. Esto en correspondencia al próximo lanzamiento de un formato de la revista con énfasis en dicha temática. Sin duda alguna se me ha dado un trabajo que es en sí mismo casi imposible de… documentar.
La afrodescendencia es tan múltiple, enriquecedora, poderosa y eterna que nos tomaría un buen tiempo en poder, mediante unas pocas líneas, expresar o tan siquiera despertar en el lector un breve impulso de vitalidad frente a lo que ésta raza ha heredado al mundo: su legado no se lee ni se consulta, se vive.  
Como siempre mi propósito no será obligar al lector a ir por un camino impuesto, cada quien tiene sus gustos y es su deber descubrirlos y desarrollarlos, sin embargo, en esta columna hablaré un poco sobre el arte y la raza negra en los campos de la literatura, la música y la pintura.
Es bien sabido que el arte es un paralelo espectral, y como tal siempre ha sido considerado como un algo inútil. Este tipo de consideración hacia el quehacer humano es típico del hombre blanco y acá es importante aclarar que no es una referencia racista o algo por el estilo, aclaro esto porque no deseo que un pos-modernillo se me pegue a la espalda jodiéndome con su moral y ética relativista. Cuando desde una visión crítica mencionamos el concepto de hombre blanco  hacemos referencia a ese tipo de cuasi-humano-reptiloide que invadido por una conciencia técnica, fría y anti-humana estipuló y dio dirección a un mundo en el que la libertad, el amor y la felicidad no tienen cabida y donde se confunde la realización con la obtención de dinero. Podría dar muchos ejemplos de este tipo de identidad – el hombre blanco es una identidad- pero la lista se haría larga, pero para que se hagan una idea: un Donald Trump o un Álvaro Uribe en Colombia.
No debe parecernos extraño que esta herencia del hombre blanco nos dejara a través de la historia sufrimiento, esclavización y colonización. Y sin duda alguna ha sido la identidad y espíritu afrodescendiente quien más se ha visto afectado con estas dinámicas de control. A veces suelo pensar que el hombre blanco vio en esta gran raza una amenaza, supo que no pudiendo combatir contra su belleza tenía que, por lo menos, apropiarse de su legado y hacerlo suyo. Dicho legado es la cultura.
Pese a que nuestra era es un poco más inclusiva y universal ha sido una larga lucha para la raza negra el abrirse paso a un mundo de libertad. Como opinaba Henry Miller, son estas razas las únicas con el potencial de destruir el mundo actual, eliminarlo y comenzar uno nuevo, con un pensamiento y un yo nuevo. La renovación del mundo está en sus  manos.
En el campo de la música, que es tal vez el Arte vital y del cual no se puede prescindir, la raza negra nos ha dado su mejor legado. Si hablamos de afrodescendencia, todos, absolutamente todos debemos y estamos comprometidos de alguna manera con dicha descendencia, si no es racial es, al menos, ideológica.  Pongamos un ejemplo: ¿qué hubiese sido de esa temeraria Generación Beat sin el código del blues y el jazz?
Ray Charles, Nina Simone, King B., Stevie Wonder, John Coltraine, Areta Franklin (¡Areta! Si pudiese a esa mujer la follaría como a ninguna otra), Muddy Waters compartiendo tarima con The Rolling Stones, entre otras grandes personalidades del campo de la música que con su trabajo renovaron la interpretación, la vida y la humanidad. Entre ellos quiero destacar a Sonny Boy Williamson, quien era apodado El Rey de la armónica, este titán fue uno de los últimos grandes exponentes del blues, su música es…, bueno, es la de un perro solitario  y lastimado, amante de las mujeres y la vida bohemia, la verdadera, la que vivía un andoba de ese entonces  y en esa época, lo de hoy suele ser mera pose.  



Foto de Sonny Boy Williamson

En la literatura, si nos sinceramos un poco, la presencia de la raza negra parece ser casi nula. Empero, esto responde más a un fenómeno de difusión y exclusión que a uno de participación. Para esta área quiero retomar a dos escritores negros de Colombia que me han cautivado, especialmente por su perspectiva de lo erótico, la naturaleza y el amor. Candelario Obeso  y Alfredo Vanín, el primero considerado como el arquetipo de la poesía negra en nuestro país –algunos afirman que de toda América- y el segundo una gran alma noble a la  cual tuve la oportunidad de escuchar en un recital en la librería Trilce de Bogotá y de que me regalara un libro suyo.
Si, Candelario Obeso no debe ser confundido con un andoba ignorante y poco pensante, de hecho es sabido que entre sus trabajos estuvo el traducir a Shakespeare, Víctor  Hugo y otros. Un humano con carácter que ha sobrevivido al olvido gracias a otros integrantes de esta raza sublime que se niega a ser devorada por la indiferencia de este mundo caótico y racista.
Abandono un extracto de uno de sus poemas al lector, el poema se llama <<Soi pobre y nada temo >> -no, el título no está mal escrito, en su forma de escribir, pretendía, dar a conocer el dialecto del negro, su uso y la deformación de acuerdo a sus condiciones del español:
<<Intacto el corazón, el alma pura
henchida de ternura
y de ilusiones cándidas repleta,
abandoné el hogar me lancé al mundo,
y niño pudibundo,
luché con sus injurias como atleta>>

En cuanto a Vanín sólo me queda decir, y nuevamente lo afirmo, que la raza negra tiene una capacidad sorprendente para estimular la libido mediante las artes. En sus imágenes no sólo rescata la abundancia de la mujer sino también la riqueza de sus tierras de infancia y adolescencia:
<< Accidentes de cuerpo
Ni la seda que ama el sudor de las vírgenes
ni el agua que fermenta los navíos
ni el barro que tuerce el destino de los prófugos
ni el oro que parece una súbita herida en las alforjas
ni el camaleón que estaba condenado al fuego
ni los reinos perdidos en las lanzas de bronce
ni el lago donde las cataratas se suicidan 
nada es más hondo que tu pubis
cuando desciendes de la noche y amas
otros designios de mi cuerpo>>

Poema del libro Pez en agonía de Alfredo Vanín, Trilce Editores.



Retrato de Candelario Obeso
Finalmente, en el campo que corresponde a la pintura la raza negra dio en sus primeros vestigios las bases para representar mediante esta destreza la realidad. Aunque para este caso nos acercaremos un poco más a las épocas recientes, y daremos cuenta nuevamente que el hombre blanco ha robado la cultura de la raza negra para quitarle, mediante el comercio y el dinero, toda virtud transformadora y crítica. Un ejemplo, el cual no debatiré si fue explotado o no, fue Jean Michel Basquiat, quien es considerado hoy en día como el pintor negro más importante de la historia. Sobre Basquiat hay mucho y poco para saber, mucho por su arte –el cual nos corresponde a nosotros descubrir e interpretar- y poco sobre la verdad de su vida; en este último sentido se produjo una película llamada Basquiat (1996).
Viviendo entre cajas y rodeado de basura, yonquis y en general toda forma de muerte andante que caracteriza a los Estados Unidos, Basquiat usaba el grafitti y la pintura como medio de liberación, así como de critica referente a su condición racial.

Pintura Irony of the Negro Policeman-1981

Invadido otra vez por la pereza, la rutina y el despecho, evadiré detalles sobre la vida de los artistas. Sobre Basquiat sólo puedo decir que cada pintura es un enigma, esconde códigos, tal vez solo comprensibles por la gente negra que viva en la moderna norte-américa.

Pasará el tiempo, y entre más luchemos por instaurar esta promesa de un nuevo mundo y una nueva humanidad que subyace en las razas no blancas más promisoria será la capacidad del hombre y las mujeres para crear. Si debo hablar o tratar de definir algo sobre la Afrodescendencia, lejos de toda discusión política, ideológica, étnica, religiosa y racial, es que debemos a esta clase de humanidad, a estos hombres y mujeres milenarios la capacidad de amar, de amar a la vida y mediante esto tener la capacidad casi divinizada de crear. La mujer y el hombre negro son los más grandes hacedores del universo, si fueron creados por una fuerza superior sin duda alguna esa fue la de la imaginación y la pasión. 


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Ficciones al borde del realismo



4. LOS PIEL ROJA SON DE MARTE 

Los Piel Roja son de Marte, rojos como su corteza. En Colombia, Antioquia, existen los Piel Roja, su sabor es amargo, su cuerpo negro y su humo denso. Cuando prendo y fumo uno, en Marte danza un Piel Roja.


Hace un par de meses -y como la pereza es mi directriz.- entablamos con Miguel Angel Vasquez Forero una serie de ideas: queriendo ser idealistas se buscó generar imágenes, como si de engendros se tratasen, a partir de una serie de mini-ficciones. Al principio eran ideas vagas, mis textos en su mayoría hablaban de calles soñadas, prostitutas, añoranzas y pensamientos panteístas. Sucedió el tiempo para ambos y nunca se concretó nada.
Estas mini-ficciones en un principio fueron concebidas para un concurso, al no serme útiles en este campo quise dárselas a mi amigo para que a partir de ellas generara un proyecto fotográfico el cual debía presentar para cerrar su temporada de estudios, algo así como un trabajo final.
Le generó especial interés la primera mini-ficción "El niño del caleidoscopio" por lo que todo el trayecto y composición de las imágenes se dieron en torno al infante, en sus palabras:
"Las fotos las hice relacionadas al juego
pues quería representar las visiones de un niño mediante elementos o espacios de diversión:
la 1° con canicas
la 2° con hojas que representan el parque
la 3° con una pelota de Ping Pong.
Quería hacer la conexión de los textos por ese medio.
La 3° es ya más hacia la madurez del niño, como queriendo dar ese salto a la adolescencia"
Finalmente, la última imagen es una ñapa para quien quiera disfrutar de estas exposiciones.
Agradezco la confianza brindada Miguel, un abrazo.


1. EL NIÑO DEL CALEIDOSCOPIO

Dicen que los niños ven más allá, con la imaginación. Dicen que ven mil lunas en los reflectores de un caleidoscopio. El caleidoscopio mira en sus ojos y en ellos vislumbra algo más majestuoso: el Big Bang removiéndose en una piscina celular.


2. LAS HOJAS DETIENEN LA LUZ

Mientras un niño en algún rincón se disolvía en un caleidoscopio cósmico otro observaba un árbol que se atravesaba entre él y un infinito que danzaba con forma de nube en la cúpula celeste. La luz, dio cuenta, no era ni un rayo ni una onda. Era en las hojas una especie de tiempo distorsionado por el que fluctuaba el pasado, presente y futuro...
El tiempo se detuvo y la luz se estrelló contra un manto verde que tenía un aspecto similar a un agujero negro. 
Durmió durante horas hasta que una hormiga rodeó la hoja y la mordió: de la fisura la luz y el tiempo se desembocaron con contenida fuerza hacia el espacio. 
El niño se despertó.
3. EL LOBO DE RUBÍES

Sus dedos le sirven para crear hermosos torbellinos con su rojizo cabello lacio. Una vez desprende suavemente su falange del enredo se desata una espiral que nunca cesa de rotar: en ella la niña se suspende en un sueño lúcido.

Flotando como un diente de león al dominio del aire, la pequeña se ve atraída a un planetoide de color negro mate. 
No siente miedo, simplemente le invade la impresión que genera la novedad. Cae suavemente al cuerpo estelar.
A unos pocos metros suyos le espera una magnífica criatura: un cuerpo de rubíes rojos que se integran en la silueta de lo que parece ser un lobo.
La extraña criatura aúlla: una luz se desprende de sus fauces. Cae lenta una hoja. La niña observa la hoja. Un niño le mira con un caleidoscopio.


Juan Pedro Pablo
    



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